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El Hotel

En 1967 el señor Bonenberg, un mecánico de SAA que vivía en Espargos, preguntó al señor y a la señora Vynckier si existía la posibilidad de que le arrendaran dos habitaciones. Era obvio que SAA tenía ganas de alojar ahí a su equipo y en 1970 Georges Vynckier empezó a construir seis cabañas prefabricadas. Más tarde, construyó 16 habitaciones más con rocas locales.
En el transcurso de los años, fue aumentando la cantidad de escalas de la línea aérea en la Isla de Sal - llegando hasta 32 aviones Boeing 747 por semana – y con eso también la demanda de alojamiento. De esta manera, Morabeza se fue convirtiendo en un hotel con 140 habitaciones, alojando también a la gente de TAP, TAAG, Cubana y Aeroflot. En noviembre de 1986, el presidente Reagan le negó a SAA los derechos de aterrizaje en tierra norteamericana.

En aquel tiempo, se alojaban en Morabeza casi sólo tripulantes de la línea Johannesburgo-Nueva York, ya que los nuevos aviones utilizados en las rutas hacia Europa eran los suficientemente autónomos y no requerían hacer escalas intermedias.
En septiembre de 1991, después de que se retiraran las tropas cubanas de Angola, las otras compañías dejaron de hacer escala en la Isla de Sal. Pero ya desde 1986, Georges Vynckier había cambiado el rumbo, acercándose al mercado del turismo europeo.
Los primeros turistas venían de Portugal (Abreu) y Alemania (Neckermann). Poco tiempo después, abrió una agencia en París y otra en Bélgica.